Entre las actividades diseñadas por la UCLM para recordar y analizar sus cuatro décadas de existencia, destaca la celebración el próximo 2 de diciembre de 2025 en la Politécnica de Cuenca del encuentro “Cuarenta años construyendo Universidad, 1985-2025”, coordinado por el profesor de la Facultad de Comunicación de Cuenca e investigador del SEFT, Sergio Molina. En el acto, el profesor de la Facultad de Humanidades de Albacete y coordinador del SEFT, Manuel Ortiz Heras, participará con la ponencia “Transición a la democracia y el contexto de las demandas de universidad”.
En 2003 (según el Censo de Población y Viviendas) solo el 13,7% de la población de C-LM entre 25-65 años tenía estudios universitarios. La media nacional era del 19,7%, y Madrid tenía prácticamente el doble de titulados universitarios que nuestra región. La distancia era mucha, pero una década antes, en 1991, C-LM apenas tenía un 7% de titulados superiores cuando la media española era del 10%.
La presencia de la UCLM ha ido cerrando una brecha importante, que partía de unas cifras de analfabetismo del casi el 9% en 1981. Si bien estamos lejos de las cifras de titulados universitarios en relación a otras regiones, en 2019 la cifra a rondaba el 28%.
Pero el principal fruto de la mejora educativa es la universidad regional (la UCLM), la creación de la universidad por la nueva comunidad autónoma, que pasó de tener unos 5.500 alumnos y 307 profesores en 1985 (el año del primer curso académico como tal de universidad, no de su creación), a casi treinta mil alumnos y 2.200 profesores que tiene actualmente.
En 1979 C-LM era la única región sin universidad propia. Eso no quiere decir que no existieran centros universitarios, o no hubieran existido, pues hubo universidades en Almagro, Toledo y Sigüenza, creadas entre los siglos XV y XVI a instancias eclesiásticas. Toledo tuvo Santa Catalina con estudios de Artes, Cánones, Filosofía, Leyes y Medicina, pero desapareció a mediados del XIX y se transformó en instituto de secundaria. Sigüenza contó con San Antonio Portaceli, con estudios de Artes, Cánones, Filosofía, Leyes, Medicina y Teología, y desapareció en 1837. Almagro, por su parte tuvo Nuestra Señora del Rosario, la más débil de las tres universidades, y también desapareció en el XIX afectada, como el resto, por la reestructuración del Plan Calomarde. Entre 1845 y 1969 no hubo universidades en la región. Hasta ese momento la universidad era una cuestión elitista, y en la España de 1968 solo existían 15 universidades. Las transformaciones sociales de los 60-70 obligaron a modificar la normativa, a “descentralizar” una parte de los centros universitarios, en parte para oxigenar la masificada universidad madrileña y combatir su activismo antifranquista. Por eso se crearon colegios universitarios en Toledo, Cuenca y Ciudad Real, la Escuela de Almadén (minas), centros asociados de la UNED en Albacete y Valdepeñas, y las Escuelas de Magisterio y de Enfermería (que ya existían, pero adquirieron rango universitario en 1970). Pocos centros, y escasas eran también las enseñanzas que ofrecían, que dependían de las universidades ubicadas en provincias limítrofes (Madrid, fundamentalmente, Autónoma y Complutense, Murcia o Valencia), a las que en el caso de los Colegios Universitarios los alumnos debían desplazarse para completar los segundos ciclos. Aquí se podía uno hacer maestro, enfermero, y cursar el primer ciclo de carreras como derecho, ingeniería técnica agrícola, ingeniero técnico industrial, ingeniero técnico forestal, geografía e historia, filología, químicas, empresariales o ingeniero de minas (salvo que eligiera la UNED, claro), y luego marcharse a Madrid, Murcia, Valencia, etc. Estos centros se financiaban a través de patronatos, con una importante colaboración de las instituciones locales: ayuntamientos, las cajas de ahorro provinciales y las diputaciones. Ciudad Real fue la provincia con mayor oferta educativa presencial y mayor número de alumno (era la más poblada también de las cinco). La Universidad regional se convirtió desde la transición en la única demanda popular relevante. Tanto fue así que en 1979 la UCD, que dirigía el proceso preautonómico, presentó la primera proposición de ley en el Congreso de los Diputados, para crear la universidad; suya, de UCD, fue la idea de una universidad multicampus, instalada en las 4 capitales, que luego recogería y aplicaría el PSOE en el gobierno. El 30 de julio de 1982 se aprobó la ley de creación de la UCLM, antes que el Estatuto de Autonomía. El primer curso académico fue el de 1985-86. Las primeras elecciones a rector fueron en 1988, que ganó Luis Arroyo Zapatero, catedrático de Derecho Penal y decano de la Facultad de Derecho de Albacete. La gran etapa de crecimiento de la UCLM tuvo lugar entre 1989 y 1997 (en 1997 se reciben las competencias en enseñanza superior). Guadalajara continuó perteneciendo al distrito universitario de Alcalá de Henares por historia y proximidad.